Sin Malo, no hay película.

¿Se imaginan a Luke sin Darth Vader, a Batman sin Joker o cualquier héroe sin su villano? Deja de haber película.  Hay un debate recurrente (sobre todo desde un interesado punto político) que es el acceso a la vivienda tanto en propiedad como en alquiler, que, recordemos, es un derecho constitucional, y de quien es la culpa de que sea un empresa difícil de conseguir. Sueldos bajos, sociedad low cost, poca o nula capacidad de ahorro, inseguridad jurídica del alquiler, mercado promotor, nueva ley hipotecaría, aumento de impuestos…. Vaya película.

El malo

Cuando la clase política no encuentra soluciones, pese a su gran preparación, busca culpables, y los encuentra, como un niño pequeño, en otros ajenos a su responsabilidad. “No es culpa mía” esgriman -por supuesto-, mientras ponen el foco en el promotor, el banco o la precariedad laboral del sector de la construcción. Por supuesto, los malos siempre son otros. 

Buscar culpables y no soluciones nos lleva a poner encima de la mesa una y otra vez el mismo debate. La administración, que tiene que velar por el acceso a la vivienda de todos los españoles, como ya hemos explicado en otras ocasiones, es la mayor beneficiaria del proceso de materialización de vivienda de obra nueva, gravando la misma con hasta un 22% del coste final. No se olviden de este número, 22.000€ de cada 100.000€ son impuestos. El “agente inmobiliario” que más gana es la propia administración y la culpa es de lo demás. Que malos son (los demás, no me malinterpreten).

Mujer asomada a la ventana esperando al promotor
No te lo pienses, viviendea con nosotros…
©Alex Guillaume – Unsplash

Enfrente un sector que no sabe comunicar, que no sabe ser transparente y no sabe poner en valor su importante labor social, lastrado por oscuras épocas anteriores y por miedo a hacer más ruido del que toca, a ver si les van a echar algo (más) en cara. Y calladito, inmóvil, recibe castigo como culpable por ambas caras, porque el bueno, el que no pone soluciones porque es el que más gana, le culpa de todos los males. Y al rincón de pensar, mientras pensamos soluciones.. Hasta el siguiente debate….

La película

Lo que debería saber el bueno es que, si la culpa siempre es del malo, el malo dejará de jugar, y si no hay malo no hay película y, por lo tanto no hay vivienda. Si el banco es malo, dejará o endurecerá las condiciones del préstamo promotor o de las hipotecas hasta hacerlas inviables, y no hay película, si el promotor es malo desde su vehículo de alta gama y se enriquece a nuestra cuesta, dejará de asumir el riesgo promotor (enorme) y no habrá película, y si no generamos un mercado estable, la mano de obra desaparecerá, y no habrá actores, no habrá película, en definitiva, no habrá vivienda.

Y la película es necesaria. Eso sí, debemos de cambiar el guión, pero es necesaria. El nuevo guión debe aportar valor, generar empatía y transparencia y estar enfocado en el cliente y en el servicio. Difícil pero posible. Algunos ya lo estamos haciendo, y con éxito.

A ver si cambiando el guión cambiamos la película y…. ¿cambiamos de malo?

Ese sí que es un gran debate. Empieza a viviendear aquí…

Vivienda e innovación en el BMP.

Viviendea en el Barcelona Meeting Point
Viviendea en el Barcelona Meeting Point

Viviendea fue seleccionada entre más de 1000 Startups como una de las 5 finalistas del Proptech Innovation HUB del Barcelona Meeting Point 2019, el salón inmobiliario y de la vivienda internacional más importante del mediterráneo.

Lo primero es agradecer al propio BMP 2019 y a la Salle Technova por la organización del salón y por la difusión de la digitalización en general y del Proptech en particular.

Fueron 4 días de compartir con el sector nuestra propuesta de valor en el sector de la vivienda, tanto con el mundo promotor, como con inversores o con propias startups Proptech. Unas cuantas sinergias saldrán de ese Salón Inmobiliaria. Muchas de ellas las podréis ver y tener pronto desde la propia Viviendea.

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Así vendían las promotoras, así siguen vendiendo

Así vendían, y venden, las promotoras de viviendas.
Así vendían, y venden, las promotoras de viviendas.

A raíz de la entrada del blog , en la que hablábamos principalmente del producto, hemos seguido analizando los mensajes con los que las grandes inmobiliarias y promotoras quieren enganchar a sus potenciales compradores en sus nuevas promociones de vivienda de obra nueva.

Analizando las promotoras.

Unas vez analizados los mercados de las principales capitales, los mensajes que más se repiten son:

En un 50% de las promociones estudiadas se valora la ubicación como el principal mensaje de venta, con mensajes como “enclave único” o “excelente ubicación”.

En un 40% las promotoras inciden en las buena iluminación natural del edificio, resaltando la “luminosidad” de las viviendas.

En un 35% de las promociones se repite el concepto de “vivienda exclusiva”, del que ya hablamos en el post anterior.

Por fortuna, un 30% de las nuevas promociones ponen en valor la eficiencia energética, con certificaciones breeam, passivehaus o leed. Es fundamental que las promociones de obra nueva pongan valor en la eficiencia energética para que el comprador de la vivienda, el futuro usuario de la misma, tomen conciencia de que no únicamente aporta un ahorro económico, aporta un ahorro de emisiones.

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Viviendas abandonadas

Por definición, el título de este artículo se debería considerar una contradicción, un oxímoron, o simplemente un error pues la palabra “vivienda”, del latín, vivenda  significa ‘cosas con que o en que se ha de vivir’. Vamos, que si una casa está abandonada deja de ser una vivienda. No obstante, en las últimas décadas, un movimiento le ha dado sentido a esta antítesis semántica y se ha hecho hueco entre las nuevas formas de expresión y de ocio: la exploración de lugares abandonados. Y de entre ellos, la vivienda, claro, es una de sus principales manifestaciones. En este artículo haremos un breve recorrido por este fenómeno a partir de algunos de los artistas referentes del urbex o la infiltración, como son conocidos.

Vaya por delante que, desde Viviendea, compartimos el sentido etimológico de la palabra vivienda, sin embargo no podemos ser ajenos a un tipo de arte sedicioso, irreverente, rebelde, a veces, incluso ilegal (¿pero cuándo ha estado sometido el arte a la legalidad?) que, por otro lado, nos resulta tan sugerente, tan irresistible… Nos encontraríamos ante la última vanguardia del siglo XX según Mario Perniola, la de los situacionistas. La psicogeografía dotó de contenido a este movimiento anti establishment y la deriva de Guy E. Debord la popularizó. Walter Benjamin adoptó este concepto baudeleriano del pasear sin rumbo alguno añadiendo el sentido del observador urbano moderno.

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Para el cliente, su producto

Cada vez más las empresas centran sus esfuerzos en escuchar al cliente en la fase de definición de producto. Se atienden sus necesidades e, incluso, se llega a un proceso de cocreación con el futuro usuario de ese producto.

Sin embargo, el sector inmobiliario de vivienda de obra nueva sigue centrado en “el producto”, en los metros cuadrados (y en el precio cuadrado). Seguimos vendiendo un producto, una unidad de vivienda, proyectada en función de lo que entendemos que querrá el comprador, de lo que mejor vamos a vender, lo que mejor nos van a comprar.

Nuestra propuesta se basa en escuchar al cliente. Introducir sus deseos en el proceso de toma de decisiones del proyecto creémos que es la clave. De esta manera se diseña una vivienda adecuada a sus necesidades. Como resultado obtenemos un plus para el promotor, que disminuye su incertidumbre en el proceso.

El cliente en el modelo tradicional

Vamos a comparar el modelo tradicional, basado en el producto, con el modelo basado en el comprador, en el cliente, en el usuario final de la vivienda.

Modelo tradicional de la toma de decisiones del cliente
Modelo tradicional toma de decisiones vs experiencia del usuario

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